Acá no vas a encontrar una lista de módulos con tildes verdes. Vas a encontrar los problemas concretos que tiene un negocio que se hizo grande sin sistema, y qué hace Integra Digital con cada uno. Si alguno te suena, ya sabés de qué vamos a hablar.
El precio de tu proveedor cambia más rápido de lo que vos podés cargarlo. Toda la diferencia del negocio se juega en esas horas.
Tu proveedor te manda la lista como quiere: planilla, texto pegado en el chat o una foto. El sistema la lee, la reconoce contra tu catálogo, le aplica el margen que vos definiste y publica el precio en todas tus sucursales y canales.
La mayoría de las ventas perdidas no se pierden por precio. Se pierden porque en ese momento nadie sabía si se podía.
No necesita conocer el depósito de memoria. El sistema le dice de dónde puede salir cada cosa: de tu stock, de otra sucursal, o de la lista que tu proveedor mandó esta mañana — con el costo de hoy.
Si tus clientes te compran para revender, tu mayor costo escondido es atender pedidos a mano, uno por uno, todo el día.
Entran con su usuario, ven su lista de precios, arman el pedido y lo mandan. Vos abrís la mañana con los pedidos ya cargados en el sistema, no con veinte mensajes.
Abrir la segunda sucursal no duplica el trabajo administrativo: lo eleva al cuadrado, si cada una lleva su propio cuaderno.
Mismo catálogo y mismos precios para todos, pero cada sucursal con su stock, su caja y su gente. Lo que viaja de un local a otro va controlado de punta a punta.
El dinero es lo último que se ordena y lo primero que se siente. Sobre todo si trabajás con dos monedas.
La caja abre con arqueo y cierra con arqueo. Cada cobro queda con su medio de pago, su moneda, su tipo de cambio y quién lo tomó. Si el cierre no da, la diferencia aparece en el momento.
La venta no termina cuando cobrás. Termina bastante después — y ahí es donde se gana o se pierde al cliente.
Ponés el número de serie y está todo: a quién se lo compraste, a cuánto, por qué sucursales pasó, quién lo vendió, a qué cliente y con qué garantía.
La mitad de los sistemas de gestión que se compran no se usan. No porque sean malos: porque nadie pensó en el que los tiene que usar ocho horas por día.
Los sistemas grandes se diseñaron para impresionar al dueño en la demo. Este está diseñado para que el chico del mostrador lo entienda el primer día, sin que nadie le explique nada.
El que firma los cheques suele ser el que peor información tiene, y siempre tarde.
Lo vendido hoy, con cuánto margen, en qué sucursal, cuánta plata hay y qué se está por quedar sin stock. En vivo, sin pedirlo y sin esperar al cierre del mes.
Preferimos que lo sepas ahora y no en la tercera reunión.
Contame cuál te suena y te digo, sin vueltas, si te puedo ayudar. Si no, también.
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